El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Un gran tsunami de votos rojos

Roberto Regalado

Apenas 10 días antes de su desaparición física, ocurrida de modo repentino al regresar a El Salvador después de asistir en La Paz, Bolivia, a la toma de posesión del presidente Evo Morales, Schafik Hándal concluyó su discurso con motivo del décimo cuarto aniversario de los Acuerdos de Chapultepec, pronunciado el 14 de enero de 2006, con una exhortación a la militancia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y a todo el pueblo salvadoreño a dar un salto cuantitativo y cualitativo en la batalla político-electoral que, desde su transformación de movimiento insurgente en partido político, el FMLN desarrolla con creciente éxito. Las palabras finales de ese discurso fueron: "produzcamos una gran avalancha, un gran tsunami de votos rojos".

A la par del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, el Frente Amplio de Uruguay y el Partido de los Trabajadores de Brasil, el FMLN es una de las fuerzas políticas latinoamericanas nacidas en la etapa histórica anterior al derrumbe de la Unión Soviética.

El FMLN aún no ha tenido tiempo para escribir su propia historia. Esa es una tarea que requiere la precisión de un maestro relojero porque es la historia de cinco fuerzas revolucionarias que nacen con visiones en conflicto sobre estrategia y táctica. La historia del FMLN es, en síntesis, la historia de la construcción unitaria de una fuerza revolucionaria real, viva, de carne y hueso, que, pese a todos los obstáculos y dificultades que ha enfrentado, sigue activa en la lucha por construir un nuevo paradigma socialista y se ha convertido en ejemplo para la izquierda latinoamericana y mundial.

Inicia el proceso de investigación sobre los 30 años del FMLN
Con motivo de la próxima celebración del trigésimo aniversario del FMLN, en abril de 2010 entrevisté en San Salvador a 10 compañeras y compañeros que poseen una amplia y representativa trayectoria dentro de ese partido. Sus aportes aparecen entretejidos por temas, a manera de debate colectivo, para que resalte la diversidad de puntos de vista sobre el pasado, el presente y el futuro del movimiento revolucionario salvadoreño. :

Una característica de toda sociedad clasista es que, mientras más dificultades enfrenta la élite dominante para establecer, defender y mejorar su posición privilegiada, recurre a una mayor explotación y opresión. Eso es lo que ha sucedido históricamente en El Salvador, el país latinoamericano de menor extensión territorial y mayor densidad poblacional, carente de riquezas naturales que sustentaran la voracidad de su diminuta oligarquía, apodada, con estricto apego a la realidad, las 14 familias.

El FMLN desde sus inicios
Iniciaremos este bosquejo en la década de 1920. Bajo la influencia de la Revolución Mexicana (1910-1917) y la Revolución de Octubre (1917), durante los años veinte proliferan en El Salvador movimientos políticos y sociales, en su mayoría de carácter antidictatorial. La situación se tensiona aún más a finales de esa década e inicios de la siguiente debido al impacto político de la batalla antiimperialista del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, dirigido por Augusto C. Sandino (1927-1934), y al impacto económico y social de la Gran Depresión (1929-1933).

En medio de una crisis económica y social extrema, en 1931 fue electo a la presidencia el ingeniero Arturo Araujo, candidato del Partido Laborista, con una plataforma progresista imposible de cumplir esas condiciones, hecho que lo condujo a lanzar una intensa represión contra el movimiento popular. Ello desata una fluida sucesión de acontecimientos que incluye el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1931, a raíz del cual se adueña del gobierno el general Maximiliano Hernández Martínez, las elecciones de alcaldes y diputados del 6 y 7 de enero de 1932 -pisoteadas por la dictadura-, y la insurrección popular del 22 de ese mes, cuya represión dejó una incalculable cantidad de muertos que algunos autores estiman en alrededor de 16 mil y otros en alrededor de 30 mil. La figura de Farabundo Martí y la historia de la insurrección de 1932 son los puntos de partida obligados para analizar la creación, el desarrollo, la situación actual y las perspectivas del FMLN.

Agustín Farabundo Martí Rodríguez nace el 5 de mayo de 1893 en Teotepeque, departamento de La Libertad. En 1913, comienza la carrera de Jurisprudencia y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de El Salvador, donde se incorpora a las luchas estudiantiles, por lo cual fue deportado en 1920 a Guatemala. En ese país prosigue los estudios en la Universidad de San Carlos y se desempeña como trabajador en diversos oficios para acercarse a la clase obrera y al campesinado indígena. De Guatemala se traslada a México, donde también se vincula al movimiento obrero.

De regreso a Guatemala, en 1925 Farabundo es uno de los fundadores del Partido Comunista Centroamericano. En 1927, este partido fue disuelto y Farabundo deportado a El Salvador, y de ahí a Nicaragua, desde donde regresa clandestinamente a su país natal. Entre 1927 y 1928, trabaja en la creación de la Federación de Trabajadores Revolucionarios de El Salvador, y en ese último año establece contacto con la Liga Antimperialista de las Américas, que lo designa como su representante ante el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, en el cual se desempeña en el secretariado del general Augusto C. Sandino y alcanza en combate el grado de coronel. Después de luchar en Nicaragua, Farabundo Martí asume en México la dirección del Socorro Rojo Internacional para América Latina, servicio social fundado por la III Internacional (Internacional Comunista) con el objetivo de brindar ayuda humanitaria a las causas populares y organizar campañas de apoyo a presos comunistas, que funcionó desde 1922 hasta 1942.

Farabundo Martí es uno de los fundadores del Partido Comunista de El Salvador (PCS), el 30 de marzo de 1930. Deportado de nuevo a finales de ese año, regresa clandestinamente a su país el 1ro. de febrero de 1931 y se reincorpora a la lucha. Fue el principal organizador de la insurrección del 22 de enero de 1932, en la cual no llegó a participar porque en la noche del 19 de enero, fue capturado junto a Alfonso Luna y Mario Zapata, y los tres fueron fusilados el 1ro. de febrero.

El fracaso de la insurrección de 1932 y los cambios en la línea política de la Internacional Comunista -que, en respuesta al fortalecimiento del fascismo, orienta a todos sus afiliados emplearse a fondo en la formación de frentes amplios- conducen al PCS a adoptar una estrategia de acumulación de fuerzas a largo plazo.

Esta estrategia no fructifica en el terreno electoral porque la dictadura de Hernández Martínez inicia más de cinco décadas de control oligárquico- militar de la política nacional, encubierto, en algunas etapas, por un partido único permitido, que en su gobierno es Pro-Patria, en el del coronel Óscar Osorio (1950-1956) es el Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD) y, a partir del gobierno del coronel Julio Alberto Rivera (1962-967), asume la identidad de Partido Conciliación Nacional (PCN). leer más